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  • F.Y.E.L.: Fenomenal Ya Es Lunes – Texto

    El fin de semana ha terminado, llegas a tu oficina y saludas a tus compañeros con un:

    - ¡Hola Julián! ¿Cómo estás?

    Y la respuesta suena algo así como:

    - ¡Pues estamos de lunes! [...]

    Una montaña emocional

    El lunes es un día emocionalmente desagradable para muchas personas. De hecho bastantes de esos individuos comienzan a sentir esa emoción negativa al atardecer del domingo, que anuncia la inminente cercanía del lunes.

    - Hmm… Mañana es lunes… ¡otra vez a trabajar!

    Aunque tener trabajo en estos momentos puede ser considerado un privilegio en nuestro país, muchas personas no pueden evitar sentir esa incomodidad que afecta a su estado anímico.

    La semana es para ellos como una montaña, que empiezan a escalar con esfuerzo y sufrimiento el domingo por la tarde para llegar a su cima al finalizar el miércoles.

    La emocionalidad cambia de sentido en ese preciso momento que marca el cruce del ecuador semanal.

    El jueves ya es un día prometedor porque anuncia la llegada del viernes liberador.

    A los norteamericanos, muy prácticos ellos, les encantan los acrónimos porque así pueden expresar una frase en una sola palabra. Continuamente los inventan para cada situación. En 1967 se hizo muy popular T.G.I.F. (Thanks God Is Friday), que se traduce como “Gracias a Dios Es Viernes” o “Por Fin Es Viernes”.

    El viernes se ha convertido para las personas como Julián en un día emocionalmente agradable y estimulante, porque en unas pocas horas se verán liberados del sufrimiento y del “castigo” que representa su trabajo. Esta sensación gratificante se ve reforzada en muchas empresas por la costumbre creciente de permitir ese día una indumentaria más informal, que les ayuda a verse ya de “finde”.

    Los resultados

    Afortunadamente cada vez son más los jefes y directivos que entienden que los resultados que las personas consiguen están (también) determinados o influidos por su estado emocional.

    Cuando un individuo se “siente” mal emocionalmente disminuye la cantidad y/o calidad de su desempeño, es decir, menguan los resultados que consigue.

    La cuenta de resultados de una empresa, como su nombre indica, es el documento que integra o suma los resultados que consiguen todos y cada uno de sus empleados.

    Cada vez son más los jefes y directivos que se han dado cuenta que los Ingresos (el minuendo de la Cuenta de Resultados) no sólo los consiguen sus “vendedores”. Para esas empresas, más avanzadas, todos los empleados contribuyen de distinta forma y cuantía en los ingresos. Desde la persona que atiende la recepción hasta todos lo integrantes de los departamentos de administración y apoyo. Cada empleado genera su propia Cuenta de Resultados, que una vez integradas conforman la de la empresa.

    Cuando un empleado es consciente de esa contribución suceden cambios significativos.

    Yo voy a mi empresa a trabajar…

    Las personas que “van a trabajar” van con la mentalidad de “hacer cosas”. Hacen tareas, realizan determinadas actividades, cumplen con un horario o incluso “echan un montón de horas”. Esas personas, y sus jefes, tienen una mentalidad de “trabajo” que en términos de productividad o rentabilidad expresan con creencias del tipo “hacer más en menos tiempo”. Por eso creen que es importante gestionar efectivamente el tiempo.

    Es una creencia coherente. Si fulano “viene a trabajar” será más rentable cuanto más “trabaje”, es decir, cuantas más horas esté en el trabajo haciendo cosas. El tiempo se erige, de esta forma, en el elemento de referencia de la productividad. Más horas… más trabajo… más productividad.

    Observa como en la ecuación no aparece la emocionalidad que trae el “trabajador” y mucho menos la satisfacción que le produce su “trabajo”, ni su involucración y su motivación. Esos jefes se extrañan, sorprenden y se quejan de esas carencias que muestran sus “trabajadores” pero no se dan cuenta que los responsables son ellos mismos porque les tratan como… “trabajadores”.

    Es muy sencillo identificar las personas que “van a trabajar”: carecen de objetivos concretos, medibles y escritos. Puede que tengan una descripción de sus funciones pero carecen de objetivos SMART.

    ¿Cuál es el beneficio de que algunos de tus empleados no tengan asignados objetivos?

    Esos jefes no son conscientes de que la mejor manera de conseguir un resultado es disponer de un objetivo que describa con precisión ese resultado. Muchos no saben cómo definir y escribir objetivos SMART para los empleados en las áreas de apoyo (administración, IT, Logística, Legal, etc.).

    Yo no voy a mi empresa a trabajar… voy a conseguir

    No es sólo un juego de palabras… es un cambio de paradigma.

    Esa misma tarde Julián se dirigió a su jefe llevando una propuesta de objetivos SMART. Su jefe, gratamente sorprendido, accedió a discutirlos. Al cabo de media hora acordaron una lista con cinco objetivos y los indicadores para medirlos.

    La mentalidad de Julián – y también la de su jefe – ha empezado a cambiar. Ahora en lugar de “ir a trabajar” a su empresa “va a conseguir”. Disponer de un objetivo que conseguir confiere a Julián un propósito, un fin, una dirección y un estímulo.

    Cada día representa una oportunidad de logro para Julián. El trabajo ya no es un fin sino un medio para conseguir el objetivo. Cada tarea realizada representa un micro-logro. Y cada micro-logro amerita un auto-reconocimiento e incluso una micro-celebración. Es más, los objetivos constituyen la forma más eficaz de discriminar las prioridades de las acciones o tareas. Sin ellos todo resultaba igualmente importante y/o urgente.

    Disponer de objetivos laborales debería estar incluido como un derecho del empleado. Porque cada vez que eliges negar ese derecho a uno de tus empleados le estás negando la posibilidad de conseguir, de experimentar la satisfacción del logro y de estimular la mejora de su desempeño.

    Introduce la cultura conseguidora en tu empresa o departamento

    Haz esta prueba: pronuncia en voz muy alta “soy un trabajador” y, después, “soy un conseguidor”. ¿Notas alguna diferencia en tu emoción cuando dices una u otra?

    Si eres jefe o directivo tienes la responsabilidad – y el poder asociado a ella – para transformar a tus “trabajadores” en “conseguidores”.

    Si así lo haces, no sólo incrementarás los resultados económicos de tu empresa o departamento sino, también, la implicación y motivación de tus colaboradores.

    Así cuando llegue el domingo por la tarde Julián podrá decir:

    - Me encantan los domingos por la tarde para disfrutar con mi familia, mis amigos y mis aficiones… y, además, mañana es lunes… iré a mi empresa a conseguir!

    Y cuando le saludes y preguntes cómo está te responderá:

    - F.Y.E.L.!!!!!

     

    “Las personas que establecen sus metas tienen éxito porque saben adonde van.” – Earl Nightingale

     

    Jaime Bacás para Sederos de Productividad

     

     

     

    mayo 28, 2013 | 1 Comentario | |

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    Comentarios

    Una respuesta to “F.Y.E.L.: Fenomenal Ya Es Lunes – Texto”

    1. Oscar Carrasco Trias
      junio 10th, 2013 @ 1:07 am

      … fenomenal! !!! Ya !!! es Lunes! !!!

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