Senderos de productividad

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  • Un dia al año, por favor – TEXTO

    Me he preguntado varias veces por qué la gran mayoría de los periodistas – los profesionales de la información – enfocan su atención, casi exclusivamente, en la información relacionada con lo que funciona mal, las desgracias, los problemas, los errores, es decir, en los comportamientos imperfectos o “negativos” de la conducta humana [...]


    También me pregunté si mi percepción estaba contaminada por creencias o juicios poco fundados, así que decidí coger un par de periódicos (El País y El Mundo) y contar las noticias “malas” y “buenas”.
    El resultado me indujo a preguntarme nuevamente ¿es posible que estos datos estén influidos por el momento de crisis que vivimos?. Así que me metí en la hemeroteca y elegí un día cualquiera de uno de los años del boom y volví a contar.

    Invito al lector interesado a hacer un ejercicio similar con los periódicos que guste y calcule sus propios datos.

    Después decidí investigar las razones y encontré varias respuestas con mayoría para: “a la gente le interesan más las noticias “malas” o negativas, las noticias “buenas” no venden (periódicos)”.

    Lo mismo que observamos en la prensa escrita es aplicable a la que escuchamos en radio o vemos en TV (*).

    Si crees que “lo que eres (cómo piensas y actúas) está condicionado por lo que metes en tu cerebro” la ingestión diaria – a lo largo de tantos años y décadas – de una dieta informativa tan rica en la “maldad” de los miembros de tu especie ¿crees que te ayuda a conformar una opinión favorable sobre la misma?

    Si, prácticamente, sólo tienes acceso al conocimiento y los detalles de los comportamientos delictivos o deficitarios en ética de determinados políticos, empresarios y otros personajes que constituyen un ejemplo de liderazgo para otras personas ¿cómo alentar la existencia de posibilidades de mejora?

    ¿No resulta difícil aceptar que en realidad existe una gran mayoría de gente decente y cumplidora cuando nuestros cerebros están siendo bombardeados continua y casi exclusivamente con ese tipo de información (lo que se asemeja bastante con las efectivas técnicas de publicidad)?

    La empresa

    Un pedazo más cercano y representativo de la sociedad es tu empresa o, si prefieres aún más cercanía, el departamento en el que trabajas.

    El poder ejecutivo está representado por el jefe. Posiblemente no legisla ni es el juez único pero sí es el responsable de que se ejecute lo acordado más arriba.

    El “jefe convencional” parece con frecuencia un periodista. Busca, encuentra y señala los comportamientos “incorrectos”, los errores y equivocaciones de sus empleados. Estaría muy bien ese foco en lo que no está funcionando si no fuera por el desequilibrio al no buscar, encontrar y señalar todos aquellos otros comportamientos “correctos”, aciertos, éxitos y resultados conseguidos.

    Al cabo de la jornada, todos y cada uno de los empleados – y jefes – de todas las empresas de este país han hecho muchísimas más cosas bien que mal. Podríamos asegurar que la relación es abrumadoramente mayoritaria a los micro-logros conseguidos que a los fracasos o errores. Y sin embargo qué infrecuente es escuchar a un jefe reconocer el micro-éxito correspondiente a la consecución del micro-objetivo a través de las acciones discretas que tienen lugar de forma continua.

    “Se les paga para hacer bien su trabajo. Por tanto no es necesario reconocerlo o festejarlo”. Esta es la afirmación más frecuente que usa el “jefe convencional” para explicar por qué su foco está en lo que no funciona. Es el mismo jefe que simultáneamente se queja de la falta de involucración, motivación y compromiso de sus empleados… ¡qué casualidad!

    Un deseo

    Formularé mi deseo…

    Llegará un día, no muy lejano, en el que muchos jefes de muchas empresas (y muchos periodistas de muchos medios de comunicación) decidirán que, aunque sólo sea durante un día al año, sólo buscarán, encontrarán y comunicarán a sus empleados (y lectores) los comportamientos, actitudes, aciertos y éxitos que han conseguido en ese día. Y, haciendo esto, observarán la mirada del que les escucha y sacarán su propias conclusiones.

    Alguno de esos jefes (y periodistas) se arriesgará a repetir al día siguiente su infrecuente proceder y, tal vez, sólo tal vez, decida convertirlo en hábito a la vista de los cambios que comenzará a observar.

    Unos (bastantes) cuantos años después, la especie humana habrá aprendido a comportarse mejor mediante la emulación de los modelos ejemplares positivos que serán los que merecerán la mayor atención y los comentarios de sus jefes (y el espacio en los medios de comunicación).

    Este deseo se hará realidad sólo con que tu hagas tu parte, sin preocuparte de lo que haga tu vecino.

    Un cambio de esta magnitud suscita, generalmente, el abandono inmediato del individuo, que estima su poder insignificante frente al reto a encarar.

    Para vencer necesitas solamente ganar unas pocas batallas. La primera es contra tu creencia anterior y las siguientes son las de mostrar tu ejemplo ante los que te rodean y conocen. Alguno puede seguirte. Ahí termina tu coherencia y responsabilidad.
    Y recuerda que, seguro, hay otros individuos en otros lugares haciendo exactamente lo mismo. No aceptes la idea vanidosa de creer que eres el único que lo piensa y lo hace.

    Incluso en el peor escenario que puedas imaginar habrás vencido porque estarás viviendo tu vida de la forma que quieres vivirla, sintiéndote satisfecho.

    “Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta.” – San Agustín

                                                                                                                         
    Jaime Bacás para Senderos de Productividad

    (*) Los medios de comunicación, el llamado 4º poder – después del legislativo, judicial y ejecutivo – tienen una responsabilidad, posiblemente, mayor que la que sugiere ese 4º lugar. Si bien parece cierto que los poderes para establecer las leyes con las que regularemos nuestra convivencia, decidir sobre su cumplimiento y ejecutarlas, son los mayores en los que podíamos pensar, no lo es menos que todo lo anterior “sólo existe si tenemos el conocimiento de que existe”. Dicho de otra manera, sabemos lo que hacen y dejan de hacer los tres primeros poderes sólo cuando un periodista nos lo cuenta. Lo que no aparece en los medios de comunicación “no existe” para ti y para mi. Sólo por eso esa profesión ya me merece el máximo respeto y reconocimiento.

    Señalar (informar) los comportamientos poco éticos y los presuntamente delictivos es, sin duda, una enorme contribución de esa profesión a la sociedad, aparte de constituir un valioso contrapoder a la ineptitud parcial de los tres poderes “principales”.

    enero 28, 2013 | 1 Comentario | |

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    Comentarios

    Una respuesta to “Un dia al año, por favor – TEXTO”

    1. OFELIA CENDON
      marzo 12th, 2013 @ 3:27 pm

      me gusta!!!

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