Senderos de productividad

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  • No es tiempo lo que te falta – TEXTO

     

    No te equivoques, lo que te falta es vida.

    Sí, puede que suene fuerte y admito que pretendo provocarte. Lo hago con la intención de disparar tu reflexión sobre tu crecimiento y felicidad.

    Ya sabes que, aproximadamente, tres cuartas partes del día te las pasas “viviendo en piloto automático”, es decir, reproduciendo determinados hábitos o rutinas conductuales, fuertemente “cableadas” en las neuronas de tu cerebro [...]

    Tu nivel de consciencia es muy bajo durante esos momentos. Puede que te parezca  sorprendente, incluso difícil de aceptar, porque vives en la ilusión de que cada acción que realizas es “elegida” o recién diseñada para la ocasión. Crees que tu eliges esas rutinas cuando la realidad es que se disparan automáticamente.

    Tu mente racional, tus emociones y tu cuerpo reaccionan a una gran variedad de estímulos de forma automática.

    Las buenas noticias son que esta automaticidad te ahorra el enorme gasto energético cerebral que tendría lugar si las respuestas fueran conscientes. Esto te permite, dependiendo del hábito, hacer o pensar otra cosa simultáneamente. Las malas noticias son que tu consciencia de lo sucedido es muy baja… es, casi, como si no lo hubieras vivido.

    Un ejemplo frecuente y revelador es el de conducir tu coche, por ejemplo, de vuelta a casa. Es frecuente que, al llegar, no recuerdes qué cosas han pasado en el trayecto: ¿cuántos semáforos estaban en rojo?, ¿había muchos transeúntes?, ¿qué tipos de coches has visto?, etc. Una gran parte de tu atención (tu mente) ha estado en “otro sitio”, vagando por otras ideas, lugares y asuntos, situaciones que han sucedido (pasado) o planeas que sucedan (futuro).

    Si todo esto es cierto entonces ¿sólo “vives” un cuarto de tu jornada despierta? ¡Qué poco! ¿No?

    Un ejercicio tan sencillo como revelador

    La pregunta relevante, entonces, podría ser: ¿y qué hago, exactamente, durante los escasos momentos en que “realmente” vivo?

    Contesta a esa pregunta escribiendo la relación de “vivencias” que has experimentado en la jornada. Después descarta de la lista todas las que consideres irrelevantes, las que no añaden sentido y propósito a tu vida.

    ¿Que cómo puedes discriminar éstas últimas? Muy sencillo, son las que “sabes” que recordarás cuando hayan transcurrido diez o veinte años, o cuando seas “muy mayor”.

    Si haces este ejercicio con honestidad, aunque sólo sea un día o una semana, puede que te sorprendas con lo que has escrito en tu lista.

    Hay otra forma aún más sencilla de hacer el ejercicio, aunque sea menos precisa y evidente: deja en tu mesita de noche una cuartilla y un lápiz; cuando te acuestes escribe esas “vivencias” relevantes. Si lo son – de veras – aparecerán de inmediato, sin necesidad de esforzarte en repasar tu jornada.

    Puede que más de un día no tengas nada que escribir. La sensación de vaciedad que, tal vez, sientas puede sorprenderte y dolerte. Sin embargo abre tu ventana, dale la bienvenida a “tu presencia” e invítala a pasar porque puede convertirse en tu aliada para sacudirte de encima esa vida tan mejorable que toleras y provocar que cuando llegue el siguiente amanecer te levantes con una energía distinta, como rejuvenecido, dispuesto a vivir más consciente muchos más momentos que ayer, a esforzarte por enfocar tu atención en la tarea que estás haciendo, sin reparar en su importancia.

    Cuando estás presente con la misma atención mientras te abrochas la camisa, contestas un correo-e, saludas a un compañero o cierras el mejor contrato del año, entonces puedes decir que estás empezando a vivir tu vida. Al poco te descubrirás escribiendo, cada noche, algo en tu hoja… y te sentirás más motivado.

    Así que deja ya de quejarte de que te falta tiempo y acepta que lo que, realmente,  te falta es vida… y alégrate porque está en tu mano vivir la vida que quieres vivir.

    “Has llegado a donde estás y eres lo que eres por las opciones y decisiones que has tomado durante tu vida. Puedes cambiar donde estás y lo que eres tomando nuevas opciones.” – Zig Ziglar

    Jaime Bacás para Senderos de Productividad

    noviembre 19, 2012 | 1 Comentario | |

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    Comentarios

    Una respuesta to “No es tiempo lo que te falta – TEXTO”

    1. JUAN NUÑEZ MESINA
      noviembre 20th, 2012 @ 5:10 pm

      Muchas gracias, tus palabras me hacen mucho sentido.

      Muchas gracias por tu enorme colaboración.

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