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  • El hombre de la ventana – TEXTO

     

    Hoy voy a hacer algo muy diferente de lo que he realizado durante estos últimos 26 meses. He traducido para ti un relato que leí hace cuatro años y que, entonces, me conmovió casi tanto como hoy al releerlo. El autor es desconocido.

    “Dos hombres, ambos muy enfermos, compartían habitación en el hospital. Uno tenía permiso para sentarse en su cama durante una hora, por la tarde, para drenar líquido de sus pulmones. Su cama era la más cercana a la única ventana de la habitación. El otro tenía que permanecer siempre tumbado boca arriba.

    Los dos hombres hablaban continuamente. De sus esposas y familias, sus casas, sus trabajos, sus anécdotas durante el servicio militar, los lugares que habían visitado en sus viajes. Y cada tarde, cuando el  hombre de la cama al lado de la ventana se sentaba, le describía a su compañero todas las cosas que podía ver al otro lado de la ventana.

    El hombre de la otra cama experimentaba, durante esos períodos de una hora, un mundo de actividades y colores procedentes del exterior que ensanchaban y enriquecían el suyo interior. La ventana daba a un parque con un precioso estanque. Patos y cisnes jugueteaban en el agua mientras los niños navegaban sus barquitos. Jóvenes enamorados paseaban abrazados entre las flores de todos los colores del arco iris. Enormes y centenarios árboles componían el paisaje y, a lo lejos podía divisarse la fina silueta de la ciudad.

    Conforme el hombre de la ventana describía todo eso con exquisito detalle, el hombre del otro lado de la habitación entornaba sus ojos e imaginaba la pintoresca escena. Una tarde cálida el hombre de la ventana describió un desfile que pasaba. Aunque el otro hombre no podía escuchar a la banda tocar, pudo verla en su imaginación conforme el caballero de la ventana la retrataba con palabras muy descriptivas.

    Pasaron los días y las semanas.

    Una mañana, la enfermera de día entró para reponer las botellas de agua y se encontró el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había fallecido tranquilamente mientras dormía. Sintió gran tristeza mientras llamaba al personal encargado de sacar el cuerpo de la habitación.

    Tan pronto como le pareció oportuno, el otro hombre preguntó si podían trasladarle a la cama cercana a la ventana. La enfermera estaba contenta por poder hacer ese cambio y después de asegurarse de que estaba cómodo, salió y le dejó solo.

    Lentamente, trabajosamente, se incorporó un poco apoyándose en un codo para echar su primer vistazo al mundo exterior. Finalmente tendría la felicidad de verlo con sus propios ojos. Se esforzó aún un poco más para poder ver a través de la ventana el mundo fuera de su habitación. Lo que vio fue una pared en blanco. El hombre preguntó a la enfermera que podría haber inducido a su fallecido compañero de habitación a describir aquellas maravillosas historias al otro lado de la ventana. La enfermera le respondió que el fallecido era ciego y que no podía, ni siquiera, ver la pared. Le dijo que tal vez sólo quería darle ánimo.

    Existe una felicidad enorme en hacer felices a los demás, independientemente de tu propia situación. La pena compartida pesa la mitad, pero la felicidad cuando se comparte vale el doble.”

    Te invito a que no dejes pasar la oportunidad de reflexionar durante un momento en el significado que tenga para ti este relato. Y cuando lo hayas descubierto te invito a que hagas, inmediatamente, una acción. Cualquiera que esté relacionada con ese significado.

    Finalmente, te invito a que conviertas este comportamiento en un hábito nuevo, de manera que no te acuestes cada noche sin haber entregado felicidad al menos a una persona. Y un poco antes de quedarte dormido recrea ese momento del día en el que regalaste felicidad y observa cómo te sientes.

    “No pierdas la oportunidad de hacer feliz a alguien… porque, además, ¡mira que es barato!” – Jaime Bacás, coach ejecutivo

    Jaime Bacás para Senderos de Productividad

    junio 14, 2011 | 8 Comentarios | |

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    Comentarios

    8 Respuestas to “El hombre de la ventana – TEXTO”

    1. Raquel Manchado
      junio 14th, 2011 @ 9:02 am

      Jaime, gracias por el relato.

    2. Juan Carlos
      junio 14th, 2011 @ 9:30 am

      conmovedor y maravilloso, este relato para despertar nuestro yo más profundo, nuestro yo colectivo, de solidaridad, de sentir la felicidad cuando se la trasmitimos a otro.
      Si actuásemos así, tan solo de vez en cuando, nuestro mundo sería otro muy diferente.
      Gracias Jaime por regalar este soplo de felicidad

    3. JORGE FORTUNATO
      junio 14th, 2011 @ 10:44 am

      Muy emotivo y para aplicarlo en la vida diaria

    4. Paco
      junio 14th, 2011 @ 11:31 am

      Me ha encantado la hstoria. Te felicito, amigo.
      Un fuerte abrazo. Paco Segrelles.

    5. Sara Cobos
      junio 15th, 2011 @ 7:31 am

      Jaime conocía e relato pero ha sido un lujo volver a leerlo y renovar la importancia que tienen nuestras formar de percibir la vida
      Muchas gracias.
      Un saldudo

    6. feliberto martinez
      junio 20th, 2011 @ 4:50 pm

      lo habia leido antes pero no le habia puesto el interes necesario, hoy me doy cuenta ,de lo valioso que es hacer feliz a la otra persona.

    7. Javier
      agosto 13th, 2011 @ 9:00 am

      Cuando terminé de leer el relato pensé que también podria termniar de esta otra manera:

      Cuanod el hombre se enteró de la verdad, no pudo dejar de sentirse estafado, el ciego lo había engañado con mentiras. No lograba concentrarse en los beneficios de la ayuda que le había dado el ciego a su manera. Los frutos que había tenido sus descripciones, y en lo bien que le habían hecho. No podía aceptar la ayuda, concntrase en él mismo, en sus logros. Descalificaba el bien que había obtenido por juzgar a quien se lo había otorgado.
      El relato me hizo ponerme del otro lado, pensar en lo dificil que resulta muchas veces dejarse ayudar, más aún si conocemos muy bien a quien nos quiere ayudar y lo juzgamos y lo descalificamos.

    8. conny
      noviembre 12th, 2013 @ 5:14 pm

      No se cuantas veces he compartido este relato, lo conozco hace mucho,trabajo dando charlas de crecimiento espiritual y cuando veo a alguien que todo lo que encuentra a su alrededor está mal se lo hago llegar, hace muchos años me hizo reflexionar y aplique con detalle esto a mi vida y ha sido una herramienta muy importante para mi y para otras personas. En hora buena por compartirlo tu de esta manera,espero lo lean muchas personas y reflexionen sobre lo inmensamente maravillosa que es la vida.Un abrazo. CONNY

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