Senderos de productividad

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  • El santo grial – TEXTO

     

    La tradición relata que José de Arimatea, tío – abuelo de Jesús, usó un cáliz (grial, recipiente) para recoger la sangre de Cristo, lo transportó a las islas británicas y creó una dinastía de guardianes para mantenerlo a salvo y escondido.

    Su búsqueda se convierte en el elemento nuclear de las historias y mitos relacionados con el rey Arturo.

     

    El grial hoy es… 

    En el ámbito de la empresa – y posiblemente en otros también – el nuevo grial más buscado es la involucración de todos los empleados [...]

    Algunos utilizan la palabra compromiso como equivalente de involucración – todavía inexistente en el diccionario de la RAE.

    Aprovecho para clarificar la “sutil” distinción entre ambos términos ayudándome del ejemplo ocurrente, drástico e inolvidable que propone Jordi Assens en su libro “Huevos con beicon”…  cuando preparas una tortilla de huevos con beicon la gallina se involucra y el cerdo se compromete.

     

    Involucración y compromiso

    Parece que el paso previo al compromiso es la involucración.

    Cuando te involucras focalizas tu interés, entusiasmo y pasión en la tarea o actividad. La involucración requiere una movilización voluntaria de tus recursos, que se disparan por algún motivo. Nadie puede obligarte a estar involucrado, aunque sí a estar ocupado.

    La diferencia de resultado entre estar ocupado haciendo cosas (porque te las mandan, por ejemplo) y estar involucrado es notable, tanto para ti como para la empresa en la que trabajas. En el segundo escenario sientes satisfacción porque disfrutas con el trabajo y la empresa consigue una productividad mayor (cantidad y calidad).

    El compromiso es el estadío evolutivo de la involucración. Te comprometes cuando realizas – a ti mismo o a otro – la  promesa de la ejecución de una acción o actividad, o el logro de una meta.

    De nuevo es una decisión voluntaria. Nadie puede obligarte a comprometerte.

     

    ¿Cuál es el nivel de involucración y compromiso en tu empresa o equipo?

    Los directores y jefes se pre-ocupan, y también ocupan, en la búsqueda del grial de la involucración y del compromiso.

    La enorme mayoría se queja de que “no la encuentra por ninguna parte”, como denuncia Bob Dylan en la canción que titula Dignidad (Dignity).

    El factor clave individual que determina la involucración de un empleado es la “relación” que mantiene con su jefe inmediato. Así que la pregunta pertinente tal vez no sea ésta que siempre nos hacemos: ¿están mis colaboradores involucrados?

    Puede que la pregunta apropiada sea: ¿estoy yo (jefe) involucrado con mis colaboradores?

    Me he dado cuenta que esta pregunta falta (casi) siempre. Interpreto que falta como consecuencia de que el jefe se considera “obviamente” involucrado y, también, porque opera desde el modelo de “Jefe Sol”.

    Parece oportuno – y eficaz – abrazar la creencia que “no puedes despertar la involucración de tus colaboradores, si antes tú no te involucras con ellos”.

    Entre la gran variedad de respuestas a la pregunta anterior sobresalen, por frecuentes, las siguientes:

    Uno. No tengo tiempo (u otros recursos). Los jefes se esfuerzan por conciliar sus responsabilidades de dirección con el resto de sus otras tareas administrativas asociadas, reuniones de todo tipo, correo-e, etc. El número de sus reportes directos crece por razones de reducción de costes. La atención o involucración (la mayoría lo llama tiempo) dedicada a sus colaboradores sigue menguando.

    Dos. El falso síndrome del “chico bueno”. Algunos jefes malinterpretan el concepto de dar poder a sus colaboradores (empowerment) y renuncian a reconocer, declarar y ejercer su autoridad de dirección e influencia, y evitan establecer expectativas claras sobre el desempeño exigible, metas medibles y fechas límite concretas, feedback de desempeño o propuestas de mejora.

    Tres. Déficit de habilidades. La mayoría de los jefes recibe entrenamiento insuficiente e ineficaz en habilidades de gestión de personas, lo que genera el desarrollo de un estilo de dirección mediocre que se consolida en fuertes hábitos inefectivos.

    Así no es de extrañar la contumacia con que se repiten los resultados de los estudios que señalan que las cotas de involucración elevada no superan el 20% de la fuerza laboral.

     

    Las buenas noticias son…

    … que el jefe es el responsable de disparar la involucración (primero) y el compromiso (después) de sus colaboradores.

    Así que empieza a buscar el grial. Te doy algunas pistas:

    Uno. Conoce con detalle lo que cada colaborador puede hacer y no hacer cada día, los recursos que necesita, obstáculos que puede encontrar, establece expectativas, metas y fechas límite, y monitoriza su desempeño.

    Dos. Provee dirección y consejo de forma regular, pero también apoyo y coaching para que cada día crezca su poder y autonomía.

    Tres. Haz coaching con él en el puesto de trabajo y en cualquier ocasión para desarrollar su desempeño, clarificar y alinear expectativas, objetivos y ayudarle a que encuentre la solución de sus desafíos.

    Cuatro. Monitoriza y mide su rendimiento de forma continua para felicitarle o detectar pronto los fallos.

    Cinco. Comprende, acepta, abraza y practica que ser jefe ya no consiste en eso tan fácil de “ordenar y controlar”. Hoy día el jefe está en nómina, principalmente, para “desarrollar a sus colaboradores”. Si es cierto que el capital humano es el más valioso de todos los que gestiona una empresa, tu función como jefe es maximizarlo.

     

    “No temas tanto al fracaso que rehúses intentar hacer cosas nuevas. El epitafio más penoso incluiría estas tres palabras: podría, tendría y debería” – Louis E. Boone

     

    Jaime Bacás para Senderos de Productividad

    mayo 10, 2011 | 2 Comentarios | |

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    Comentarios

    2 Respuestas to “El santo grial – TEXTO”

    1. Beti Sapiña
      mayo 12th, 2011 @ 6:40 pm

      Hola Jaime,
      Creo que por primera vez en los últimos años que te sigo no estoy 100% de acuerdo contigo…es cierro que la actitud de los Jefes (lideres) conlleva la involucración y el compromiso pero también la actitud personal de los trabajadores. Si estos tienen un talante pasota el jefe puede romperse los cuernos y solo conseguirá mover un poquito. Compromiso e involucración también exigen ilusión, entusiasmo, positivismo, ganas de crecer…así que requieren un 50% por parte de todos.
      Un saludo y mil gracias por tus consejos

    2. Juan Carlos
      febrero 27th, 2013 @ 11:16 am

      Pues yo estoy totalmente de acuerdo con Jaime, la responsabilidad de la involucración es del jefe, cuando el jefe se involucra y se responsabiliza surge la justicia que es el valor más olvidado en las organizaciones, dando paso a una nueva era en las relaciones, es como en una pareja, no se debe exigir el amor al 50%, sino dar el amor al 100%. Otra cosa es que la pareja deba mantenerse siempre unida o a voluntad.
      Saludos Jaime y a Beti

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