Ejecucion vs Procrastinacion – TEXTO
Desde la perspectiva de la productividad personal, ejecución es una habilidad clave, al asegurar el logro (resultado) a través de la completitud de las acciones precisas.
La definición anterior incluye dos elementos que conviene clarificar.
Completitud significa [...]
[...] iniciar y terminar (completar) una acción. Resulta una clarificación útil si consideramos que es bastante frecuente el inicio de tareas que no se terminan o que, después de iniciadas, se interrumpen para completarse con retraso y, en ocasiones, con niveles de calidad deficientes.
Acciones precisas son sólo aquellas que conforman nuestros Objetivos. Distinguir estas acciones nos permite discernir entre trabajar y conseguir. Se acepta que, aproximadamente, un (sorprendente) 20-30% de las acciones que realizamos no están relacionadas directamente con nuestros Objetivos. Es decir, durante el 20-30% de la jornada laboral nuestra atención y esfuerzo están desenfocados y ocupados en la realización de acciones que no contribuyen a la consecución de nuestros Objetivos.
Las personas productivas se diferencian de las que son solamente trabajadoras por el desarrollo y utilización de las tres habilidades clave en productividad personal: foco, concentración y compromiso o coherencia.
El foco te permite distinguir y elegir las acciones precisas entre la gran colección de acciones que, insistentemente, bombardean y demandan tu atención.
La concentración te facilita mantener la atención en el foco elegido, para progresar en la ejecución y completar la acción.
Finalmente, el compromiso o coherencia te asegura, a ti y a los demás, que lo que has dicho que vas a ejecutar es, realmente, ejecutado; una habilidad indispensable en los entornos actuales, cada vez más colaborativos y en los que la coordinación de acciones resulta fundamental para la consecución de resultados.
¿Cuál es el principal obstáculo en ejecución?
Una vez que has decidido cuál es la acción (precisa) que quieres o “tienes que” ejecutar te dispones a iniciarla y… no la haces. ¡Hola Procrastinación!
Junto con Interrupciones es el principal obstáculo que te puedes encontrar en Ejecución.
Procrastinación es (según Knaus) posponer o evitar, innecesariamente, la realización de una actividad relevante hasta otro momento posterior, sustituyéndola siempre con otra actividad alternativa menos relevante, y (según Fiore) es un mecanismo para tratar con la ansiedad asociada al inicio o realización de una acción o decisión.
La Procrastinación es extremadamente prevalente. Casi todos (95%) procrastinamos alguna vez en algunos ámbitos de nuestra vida. En los entornos académicos es endémica, afectando al 80-95% de los estudiantes; un 75% se consideran ellos mismos procrastinadores y casi un 50% procrastinan de forma continua y problemática. Entre la población general también se encuentra muy extendida, afectando crónicamente a un 15-20% de los adultos. El 95% de los procrastinadores declaran su deseo de reducir sus conductas procrastinantes.
Es decir, es muy probable que 1 de cada 5 personas de tu organización procrastina de forma significativa, lo que genera una pérdida notable de productividad, aparte de distintos trastornos en el bienestar de esos individuos.
La Procrastinación no está correlacionada con la inteligencia ni con las funciones. Los procrastinadores se encuentran en todos los niveles jerárquicos y funcionales de la organización. Por ejemplo, incluso un workahólico puede ser procrastinador. Los hombres procrastinan ligeramente más que las mujeres. La Procrastinación decrece con la edad.
La Procrastinación es tan antigua como la Humanidad. Se han encontrado referencias escritas por Hesiodo (800 A.C. aprox.) uno de los poetas griegos más conocidos, en La Bhagavad Gita (500 A.C. aprox.) el texto más influyente en el Hinduismo, Tucídides (350 A.C. aprox.) o Cicerón (45 D.C).
Se ha observado su incremento notable desde la aparición de la Sociedad Industrial (mitad del XVIII) que enfatiza la productividad y las fechas límite.
Las causas y los orígenes de la Procrastinación son muy complejos y variados. Confluyen no sólo elementos individuales (conductuales, emocionales y psicológicos), sino también culturales, sociales, dinámicas tecnológicas, y, más recientemente se han descubierto predisposiciones biológicas y neurológicas.
No se trata, evidentemente, de un problema de “gestión del tiempo” como todavía se sigue considerando en muchos de los cursos actuales, sino de un asunto psicológico complejo. En esencia es un problema de relación con uno mismo, que refleja una sensación de baja autoestima.
Entre la amplia gama de predictores de Procrastinación destacan por su intensidad y amplitud los siguientes: reacción a la tarea, escasa confianza en el éxito, impulsividad y elevado nivel de distracción, y sensación de metas y recompensas lejanas.
Los avances tecnológicos nos están facilitando la posibilidad de trabajar en 24/7, pero al mismo tiempo nos “tientan” para procrastinar 24/7. Por ejemplo, el auge de internet, que nos facilita el acceso a cualquier tipo de información, constituye un enorme riesgo cuando no se maneja con mesura. Provoca en muchos individuos parálisis procrastinadora.
¿Cómo saber si estoy procrastinando?
La diferencia entre procrastinar y simplemente posponer porque “no tienes tiempo” para hacer la tarea reside en que lo encuentres problemático.
Es decir, en las consecuencias, que pueden ser internas y externas.
Las internas se refieren a sentimientos que pueden abarcar desde la irritación y el lamento hasta una intensa auto-condena y desesperación. Para un observador externo, muchas de estas personas parecen funcionar bien, pareciendo notablemente exitosas.
Las externas generan consecuencias visibles o públicas de importancia variada, como sería la pérdida del puesto de trabajo o recibir una multa por retraso de un pago.
En mi práctica profesional he detectado bastantes casos de procrastinadores. En todos ellos el procrastinador desconocía la génesis de su problema. Entonces entienden por qué no les han resultado de utilidad los cursos convencionales que han realizado en el pasado.
Aunque las razones por las que las personas procrastinan son muy variadas, muchas de ellas pueden englobarse en algunas de las siguientes categorías: miedo al fracaso, miedo al éxito, perfeccionismo, sensibilidad a sentirse controlado (autonomía), miedo a sentirse aislado, miedo a la intimidad, perspectiva confusa del tiempo (tiempo subjetivo desfasado del tiempo objetivo o de reloj), asunción de personalidades (el trabajador milagroso, el renacentista…), etc.
La solución
Afortunadamente hoy disponemos de conocimientos para identificar esta condición y técnicas y herramientas para minimizarla y, eventualmente, erradicarla.
El proceso de cambio se desarrolla mediante una relación mixta de facilitación y coaching con el procrastinador para:
1. Identificación de orígenes y causas
2. Toma de consciencia (conductas y emociones)
3. Reconocimiento de excusas
4. Establecimiento de objetivos y planes de acción
5. Técnicas específicas de Ejecución antiprocrastinadoras
6. Seguimiento, feedback y ajuste de Ejecución
Resumen
Procrastinación es el retraso voluntario de un pretendido curso de acción a pesar de esperar empeorar por el retraso.
Casi todos (95%) procrastinamos alguna vez en algunos de los ámbitos de nuestra vida. La Procrastinación parece ser un rasgo arquetípico humano.
El 15-20% de la población general adulta procrastina de forma crónica.
Sus orígenes y causas son enormemente complejos y variados.
En el ámbito laboral la procrastinación afecta al rendimiento total del procrastinador, generando pérdida de productividad personal y afectando su bienestar. Este problema no tiene ninguna correlación con la inteligencia ni con la posición jerárquica o funcional. Algunas personas aparentemente exitosas la padecen.
Todavía hoy la gran mayoría de la población continúa adscribiendo esta condición a “un problema de gestión del tiempo”. Evidentemente ese enfoque posee una eficacia nula.
La solución efectiva se consigue mediante un enfoque de cambio que tiene la forma de proceso con etapas bien definidas, que necesitan ser respetadas. Existen técnicas anti-proscrastinadoras específicas de alta eficacia, que facilitan su reducción notable o eliminación.
La principal dificultad a la que se enfrenta la Procrastinación es la ignorancia. Todavía hoy son pocas las personas que saben lo que es, cómo funciona, cómo puede identificarse, qué costes económicos y emocionales conlleva, y cuáles son las soluciones efectivas disponibles para reducirla o eliminarla.
Éste artículo pretende aportar un poco de luz a este problema que (también) afecta a tu productividad personal.
“A menudo el día más ocupado de la semana es mañana”. – Anónimo
Este contenido original de Jaime Bacás ha sido publicado por RRHHMagazine en marzo 2010
julio 20, 2010 | 2 Comentarios | |
Comentarios
2 Respuestas to “Ejecucion vs Procrastinacion – TEXTO”
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julio 20th, 2010 @ 10:45 pm
Jaime, enhorabuena por tus artículos siempre tan enriquecedores, de paso te cuento lo que me ha venido a la cabeza mientras lo iba leyendo, y es que en muchas ocasiones estamos simplemente buscando la gratificación inmediata y en vez de ponernos a hacer lo que realmente tenemos que hacer nos dedicamos a navegar por internet, ir a tomar un café, hacer una llamada a un amigo ….y luego nos quejamos de porque las cosas nos van mal.
Gracias por compartir tus conocimientos,
un abrazo,
Marianne
agosto 23rd, 2010 @ 10:45 am
Gracias por tu blog y por aportaciones como la de este post.
Creo que soy procrastinadora a un nivel preocupante. Bueno, no lo creo, de hecho estoy segura. Tengo el problema reconocido, identificado, conozco sus consecuencias tanto a corto como a largo plazo, y puede que me cueste otro año más las oposiciones.
Espero ponerle solución pronto, pero el leer que no es algo que me pase a mi sola y que no es cuestión de inteligencia me ayuda bastante.
Gracias