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Cuando crees y piensas “yo puedo”… - TEXTO

 

Domingo 7 de febrero de 2010, llueve. Me quedé dormido después de la comida.

Me he despertado muy alegre e impresionado por el sueño que he tenido. Lo recuerdo muy bien.

Soñé que soñaba que una directora de RRHH se convertía en agente activo del cambio en su empresa. Se llamaba Julia y, sorprendentemente, eligió empezar por un cambio muy pequeño y sutil pero que, como enseguida verás, resultó ser crítico porque disparó una serie de acontecimientos que  cambiaron la faz de este país y afectaron a los de nuestro entorno.

Todo empezó a mediados de febrero cuando lanzó en su empresa un programa que denominó: En XYZ (el nombre de su empresa) hemos eliminado de nuestro lenguaje los “tengoqués” [...]

Los resultados del programa fueron espectaculares. Se dispararon los índices de motivación, involucración, empatía y colaboración, por citar unos pocos, hasta niveles cercanos al 90 %. La alegría, el optimismo y la confianza de los empleados eran corrientes que circulaban por los pasillos arrastrando a los que se habían mostrado más remisos en participar.

La dirección no podía salir de su asombro al comprobar cómo todos los indicadores de negocio se disparaban a cotas impensables y en tan poco tiempo.

El éxito sin precedentes en XYZ corrió como la espuma, aventado por sus protagonistas, los empleados de la empresa, que trasladaron sus cambios actitudinales, sus comportamientos y, finalmente, sus resultados, al resto de sus ámbitos vitales. Sus relaciones familiares, amistades, etc., fueron primero testigos asombrados y enseguida cautivados y seducidos, convirtiéndose en nuevos abanderados del cambio.

El contagio fue tan rápido porque el programa fue clonado e implantado ágilmente por la mayoría de las organizaciones del país  y, también, porque los medios de comunicación se hicieron eco a primeros de mayo de los cambios que se estaban operando en todos los ámbitos de las relaciones humanas, no sólo en el ámbito organizacional.

A finales de mayo distintas encuestas sociológicas habían recogido unos resultados difícilmente explicables, por falta de precedentes de esas magnitudes, referidos a los cambios actitudinales y conductuales que habían tenido lugar en tan corto espacio de tiempo y, también, mostraban datos de los resultados extraordinarios que la población ya estaba consiguiendo. Todas las encuestas mostraron índices de confianza en el entorno del 90 %, niveles desconocidos en todas las series de este país y en los de su entorno.

Los medios internacionales se hicieron eco, de igual forma, del suceso y España se convirtió en un país mirado y admirado. Los principales expertos mundiales en todas las disciplinas relacionadas con el comportamiento humano llegaron para estudiar in situ lo que estaba sucediendo. Los directores de RRHH de distintas compañías y representantes de sus asociaciones profesionales fueron entrevistados y encuestados y los hallazgos produjeron estupefacción y sorpresa. ¿Qué había sucedido?

Los resultados de sus investigaciones parecían tan simples que no fueron aceptados en un primer momento y, en su lugar, probaron con otras metodologías más avanzadas y sofisticadas para, finalmente, confirmar los resultados iniciales.

Sí, era muy simple. Sólo encontraron dos claves: 1) los directores de RRHH habían asumido su rol de agentes del cambio actitudinal en sus organizaciones y 2) lo hicieron al mismo tiempo, entre marzo y abril de 2010.

¿Pero qué es lo que hicieron, exactamente?

Cada director de RRHH organizó e implantó en su organización la campaña “en XYZ (nombre de su empresa) hemos eliminado de nuestro lenguaje los tengoqués”. Con algunas variaciones, en función de la cultura y tamaño organizacional, descubrieron que la campaña se apoyaba en los siguientes elementos:

a. Difundieron información (tres páginas) relacionada con ese tópico para lectura y reflexión, a todos los miembros de la organización, desde la Dirección General hasta el personal en prácticas o becarios. Unos utilizaron la intranet, otros la circularon por correo-e. Algunos la apoyaron con carteles y tarjetones de colores que colocaron en tablones de anuncios y como coletilla en los correo-e internos y en tarjetones sobre sus despachos.

b. A los tres días les hicieron llegar una herramienta sencilla para que pudiesen capturar sus reflexiones, observaciones y descubrimientos. La circular incluía la invitación a participar en un microtaller en el que compartir todo lo anterior.

c. Los microtalleres con capacidad para un máximo de diez participantes, tendrían una duración de 1 ½ horas y serían facilitados por personal del departamento de RRHH. Los tres objetivos de los talleres eran: 1) tomar consciencia de que utilizamos esa expresión, cuándo la utilizamos y cuántas veces, 2) qué consecuencias crees que tiene en tus actitudes, comportamientos, relaciones y, finalmente, en los resultados que estás consiguiendo y 3) elegir comprometerse a eliminar esa frase de su vocabulario, incluyendo las acciones que vas a tomar para asegurar el éxito.

d. Establecieron una herramienta sencilla para recoger el progreso y disolver bloqueos y obstáculos que pudieran aparecer, como por ejemplo un foro ad hoc, etc.

e. Se marcaron el plazo de tres semanas para hacer balance del programa y celebrar los posibles logros.

A la mitad del programa ya se anticipaba la magnitud del resultado que, finalmente, se avecinó.

 

¿Cuáles fueron los cambios que tuvieron lugar en todos y cada uno de los individuos? ¿Son posibles esos cambios? ¿Este sueño, que fue soñado, puede hacerse realidad? ¿Qué hace falta para ello? ¿Qué puedes hacer tú, ahora mismo? ¿Quieres hacerlo?

 

“Cuando crees y piensas “yo puedo”, activas tu motivación, compromiso, confianza, concentración y excitación – todo lo cual te conduce directamente al logro”. – Dr. Jerry Lynch

 

Jaime Bacás para Senderos de Productividad

Febrero 9, 2010 | | |

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Comentarios

2 Respuestas to “Cuando crees y piensas “yo puedo”… - TEXTO”

  1. Arturo
    Febrero 18th, 2010 @ 2:25 pm

    Magnifico articulo, me interesan mucho las cosas que cambian tu entorno y que puedan llegar a cambiar el mundo, es cierto que si quieres puedes.
    Pero yo personalmente retaria a cualquier jefe a que escuche a un subordinado y le haga caso, como por ejemplo que, fuera un trabajador el que le diga esto a su jefe y no al reves, la mayoria de estas ideas se forjan en los corrillos criticos de los “curritos”, los que sudan esos 90% y el otro 10% se lo pasan en los citados corrillos ya que sus jefes no les hacen caso alguno. Asi es la realidad de nuestor mundo laboral, por lo que no me queda mas que decir que, “fue un bonito sueño” pero nada mas que eso.

    Saludo afectuoso

    Arturo

  2. admin
    Febrero 18th, 2010 @ 6:17 pm

    Hola Arturo. Gracias por compartir.
    Tus comentarios me dan pie para realizar otros.
    Es muy difícil cambiar a los otros. Es más, resulta preferible ni intentarlo. Sin embargo, es bastante fácil cambiar uno mismo en la dirección elegida.
    Si éso es así, posibleente, sea más productivo decidir los cambios que quiero conseguir, realizarlos y conseguirlos. El resultado es mágico: “cuando yo cambio, el mundo cambia”.
    Además - a veces - cuando los demás se dan cuenta de mi cambio, algunos se sienten inspirados y eligen hacer algo parecido.
    Dicho de otra forma, conviene distinguir entre poder jerárquico y poder personal. Puedes elegir usar el que nadie te puede arrebatar (el personal) a menos que lo toleres - y construir sobre él. Es un poder que tiene el límite que tu quieras ponerle.
    No sólo te encontrarás mejor. Ayudarás mucho más a muchos más.
    Esta actitud contiene la promesa de que “los sueños, además de bonitos, los puedo hacer realidad”.
    ¿Crees que merece la pena intentarlo?
    Un abrazo. Jaime.

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